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Derribando mitos sobre el congelamiento temprano de óvulos

Debido a la gran cantidad de mitos que hay sobre este procedimiento con óvulos, muchas mujeres siguen en duda si ejecutarlo o no.
óvulos

Hace ya un tiempo que el congelamiento de óvulos está protagonizando más la escena de fertilización. Lo cierto es que las mujeres que aún no quieren ser mamás deciden congelar estas células para el día de mañana poder fertilizarlas. A pesar del crecimiento exponencial que tuvo, todavía quedan muchas dudas sobre el mismo.

En este artículo se detallan algunos de los mitos que hay alrededor de esta práctica, para que las mujeres que aún tienen dudas sobre si realizarlo o no, pueden obtener información certera y real. A su vez, se expone la forma en la que se lleva a cabo el procedimiento, junto con indicaciones sobre cuidados pre y post extracción.

El congelamiento de óvulos es un procedimiento común en mujeres.

MITOS SOBRE EL CONGELAMIENTO DE ÓVULOS

1.  “No es una práctica para mujeres comunes”: primero, ¿qué es una mujer común?… Aunque la frase sea totalmente ambigua, hace referencia a que todas las mujeres que estén en condiciones de poder gestar una vida no cumplirían con los requerimientos para congelar óvulos, ya que pueden embarazarse sin problemas. No obstante, se tiene que entender que es una práctica para aquellas que quieren retardar la maternidad, sin dejar que sus células se deterioren. No tiene nada que ver con el momento en la vida en la que se toma esta decisión, sino que está más relacionado con una cuestión de reloj biológico.

2.  “Es igual que la fertilización In Vitro”: nada puede estar más lejos de la realidad. La preservación de los óvulos consiste en preservar las células de la mujer para que no se deterioren con el paso del tiempo, mientras que la fertilización In Vitro consiste en fecundizar un óvulo para gestar una vida. Son dos procedimientos diferentes, con objetivos  y formas de realizarse diferentes, con objetivos distintos.

Los óvulos pueden permanecer congelados por mucho tiempo.

3.  “Es un proceso largo y doloroso”: por el contrario, el procedimiento es totalmente ambulatorio y no requiere días de reposo. Es una opción ideal para todas aquellas mujeres jóvenes que quieren evitar la caída de reserva ovárica que llega a los 30 años aproximadamente.

CÓMO SE CONGELAN LOS ÓVULOS

El procedimiento es de los más simples que hay dentro de la industria de fertilización, y es por eso que muchas mujeres lo eligen hacer año tras año. Consiste, primero, en analizar la reserva ovárica. Debido a que esta disminuye todos los años, es importante ver con cuántos óvulos se cuanta antes de comenzar. Luego, durante 8 a 12 días se dan unas inyecciones para estimular la ovulación y que por un mes se desprenda más que uno.

Se procede a la capturación de óvulos, que este es el procedimiento ambulatorio. Mediante una aspiradora guiada por ecografía, se extraen los óvulos del sistema reproductor y se envasan, para continuar a su respectivo congelamiento. Una vez finalizado, la paciente puede regresar a su casa y continuar su vida completamente normal. Es una práctica muy simple y que puede ayudar a muchas mujeres a conseguir su objetivo de ser madres cuando sientan que es su momento de hacerlo. 

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