Niños, alimentos y nutrición: Seguridad alimenticia

En una sana alimentación, influyen además de la calidad y cantidad de nutrientes ingeridos, el que los alimentos sean sanos y seguros. Un alimento sano, aporta energía y los nutrientes que el cuerpo necesita. Un alimento seguro, es el que está libre de contaminación.

Una buena imagen no necesariamente indica que el alimento sea sano y seguro, ya que estos pueden están expuestos a agentes contaminantes que pueden ser químicos, físicos y biológicos (las bacterias, parásitos y virus.)

Para obtener un alimento sano y seguro, es necesario cumplir con las normas de calidad sanitaria y de higiene de los alimentos en toda la cadena alimentaria. Esto quiere decir que el proceso inicia con los cultivos en campo, hasta la preparación de los alimentos en casa. No importa en qué parte de la cadena de producción estemos, se deben aplicar las siguientes normas:

• Higiene personal.
• Selección de frutas y verduras que estén frescas y limpias.
• Desinfectar los alimentos que se consumen crudos.
• Almacenamiento adecuado.

Los agricultores son cada día más responsables en la producción de frutas y vegetales. Se capacitan en buenas prácticas agrícolas. Esto incluye una variedad de temas como la aplicación responsable de agroquímicos. Adempas permite evitar plagas o enfermedades en las plantas y asegurar a los consumidores que no llevan contaminantes químicos. También ponen en práctica las medidas de higiene personal.
Todos estos procesos son verificados por técnicos y auditores de calidad para los mercados nacionales e internacionales.

Un tema que genera controversias en todo el mundo son los alimentos transgénicos. Y contrario a lo que la mayoría cree de ellos, son alimentos mucho más seguros que el resto ya que se producen con altos estándares de control y seguridad, y debido a que son producidos con biotecnología aplicada; la ciencia está muy ocupada en que todo el proceso sea realizado a la perfección. Los transgénicos son los alimentos más estudiados en la historia de la humanidad.

Además, el medio ambiente se ha beneficiado ya que los cultivos transgénicos han permitido la reducción de aplicación de insecticidas, plaguicidas y agua. Desde su aplicación la emisión de gases de efecto invernadero se redujo drásticamente. Una evaluación ambiental acumulativa que abarcó 1995-2016 encontró que el uso de cultivos transgénicos redujo el impacto ambiental del uso de herbicidas y pesticidas en un 18.4%, según lo medido por el Cociente de Impacto Ambiental. El estudio señaló además que el uso de cultivos tolerantes a herbicidas redujo el uso de combustible agrícola, principalmente al facilitar la agricultura sin labranza, y estimó que la reducción solo para 2016 fue equivalente a eliminar 16,7 millones de automóviles de circulación.

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