El criterio de verdad

Hola papás, ¿Cómo están? Hoy queremos trasmitir como ayudamos a nuestros hijos a crecer en un ambiente lo más sano posible, y con la verdad como meta optimista.

Siempre que hablamos de mentir en los primeros que pensamos son en los niños, ya que ellos crean realidades que quizás inventan y arman a su propia fantasía. Esto es muy positivo en su imaginación y es necesario que suceda, para desplegar su imaginación pero es MUY NECESARIO que los acompañemos y les mostremos una realidad diferente a la que viven en sus fantasías, ya que el mundo real no es un cuento fantástico y el choque con el mismo deberá suceder en algún momento, por eso debemos ayudarlos y acompañarlos. No debemos ser fríos o romper sus fantasias sino que debemos guiarlos y mostrarle distintos puntos y hacerlos volver a la realidad que los rodea para que ellos mismos puedan ir formando su propio criterio de realidad y verdad.

¿Cómo formamos un criterio de realidad?

Todos estamos inmersos en un mundo en el cual la verdad es subjetiva; como papás es importante que antes de pensar en cómo ayudar a nuestros hijos a que no mientan, es necesario que empecemos por nosotros mismos… ¿a caso no mentimos los grandes? ¿A caso no estamos inmersos en un mundo de sobreinformación que continuamente nos desinforma y creemos lo primero que se nos dice aceptando realidades que no están? ¿Cómo nos posicionamos como ciudadanos, ¿somos criteriosos?, ¿somos responsables en la toma de decisiones? ¿Creemos en el valor de la palabra?

Todas estas preguntas, son cuestiones que deberíamos de hacernos como papás antes de querer trasmitir a nuestros hijos ideas morales,  porque ellos van a copiar nuestro ejemplo, nuestro accionar, y nuestras formas de ver el mundo.

Hoy en día, estamos rodeados en un mundo donde la mentira y la verdad son la misma cosa, no se tiene en cuenta el valor de las palabras, pocos son los que hablan criteriosamente haciéndose cargo de sus propios errores, como hablar es gratis, la gente opina (mos) como si lo que dijéramos no tendría valor o impacto sobre alguien; es allí donde comienza toda la vorágine de información… emitimos opiniones solo por el hecho de que sea gratis, pero en realidad tiene un precio enorme, mejor dicho un valor enorme.

Seamos responsables, criteriosos y críticos (hasta con nuestro propio dialogo) antes de emitir opiniones, seamos RESPONSABLES de lo que decimos, porque es lo que nos identifica.

En estos días, donde nadie sabe claramente que va a suceder o cómo manejar de forma ordenada y organizada las cosas, vemos como los políticos se pelean y discuten en temas tan valiosos como un VACUNA; donde la importancia de determinado tema pasa a ser secundario, y se pone como primordial el ego de cada uno por separado, es allí donde fracasamos, es allí donde mentimos y nos mentimos a nosotros mismos.

Nuestros políticos no se están preocupando por nuestra vida, sino que se están preocupando por ver quién es más inteligente para mentir, o para tener razón, cuando la razón y la verdad es algo que se construye de forma independiente.

Se deja de lado EL VALOR DE LA VIDA, por el precio de lo se dice por ver quién tiene más seguidores.

Como ciudadanos debemos ser responsables y críticos con quienes nos están gobernando, que en cierta forma hoy tienen entre sus manos y sus bocas el poder de mejorar esta situación actual que nos atraviesa…

Hace ya unos días, que escuchamos en distintos medios y espacios  como se debate sobre temas en relación a la compra de vacunas; Patricia Bullrich que realiza acusaciones al gobierno por haber hecho convenio con Pfizer, Graciela Ocaña dijo que hará una denuncia en EE.UU. para que Pfizer explique la negociación con Argentina, EEUU ahora analiza si mandará o no las vacunas a causa de todo lo sucedido, Santiago Cornejo (director de fondo COVAX) que se desdijo que Argentina había rechazado la dosis de Pfizer.

Ante tantas idas y vueltas, y acusaciones, nos estamos olvidando de trabajar todos juntos para estar más unidos que nunca. Y es ahí donde es importante el valor de la palabra, y resaltar LA IMPORTANCIA FRENTE AL TEMA.

Es lo que nos sucede en el día a día, y que hace años viene sucediendo en Argentina, todos nos preocupamos por tener la verdad absoluta, y la única verdad absoluta es que la verdad siempre es relativa, lo único absoluto es el valor de lo que decimos con criterio y de forma responsable sabiendo que puede estar sujeto a quien lo dice. Somos esclavos de nuestras propias palabras; y son nuestras palabras y nuestros actos los que forman el criterio de realidad en el cual vivimos, de acuerdo al entorno en el cual nacemos, crecemos y nos desarrollamos.

La verdad no debería de basarse en una lucha de EGOS por quien tiene razón; cada verdad es relativa a cada persona, pero debemos intentar apuntar al mismo fin (el bien común) respecto a la realidad que estamos atravesando no para ver quién tiene razón, sino para lograr el bien común que hoy es la SALUD y la lucha contra esta pandemia.

Por eso, cuando hablamos de criterio de realidad y de verdad tenemos que tener presentes el cumplimiento del bien común y no la pelea constante por quien tiene razón o por quien se confundió.

 La única forma de dar lo mejor de nosotros y tratar de ser lo más “honestos” posibles es siendo AUTOCRITICOS en nuestras palabras, nuestros actos y nuestros pensamientos con los demás, y con nosotros mismos.

En la medida que nosotros seamos autocríticos, aceptemos ciertos errores o frustraciones, podremos entonces enseñarles a nuestros hijos a hacerse valer, a reconocerse y entenderse, no para que crean una única verdad preestablecida y repetida, sino para enseñarles a ver que siempre la vida depende de la situación y la forma en la que se analice, que no hay nada fijo sino que todo debe evaluarse constantemente de acuerdo a cada situación y así es como formamos el criterio de verdad (totalmente subjetivo), ya que no hay una única Verdad absoluta, sino que todas las verdades son relativas de acuerdo a la realidad que estemos atravesando.  

Debemos enseñarles a ser autocríticos, flexibles y criteriosos a la hora de hablar y hacer, pensando en uno mismo, y en los demás… así como también aceptar el error y aprender del mismo para mejorar y seguir construyendo “nuestras verdades”.

La única forma posible de sobrevivencia es la adaptación frente a los cambios, entonces si les enseñamos que deben formar su propia opinión sujeta siempre a cambios externos e internos les abrimos las puertas para que puedan crecer en un contexto que no siempre es igual, sino que constantemente está en cambio. Los preparamos para que opinen con el VALOR DE LA PALABRA Y SU IMPORTANCIA, desde su propia idea, defendiendo sus ideales pero habilitándolos a escuchar otras opiniones, siendo más críticos y no creyéndose todo lo que se dice.

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